Nuestra comprensión del mundo financiero se encuentra incorporada en la
teoría de las finanzas; por tanto, su perfecto conocimiento es una condición necesaria
para realizar buenas decisiones financieras. Aunque mientras que la teoría
financiera no sea perfecta, o no esté totalmente completada, podremos utilizar
sus predicciones para desarrollar mejores técnicas de decisión, al menos con
relación a los resultados que pueda predecir dicha teoría.
En conclusión, el estudio de las finanzas es, esencialmente, una búsqueda
de las teorías que proporcionan una mejor comprensión de los aspectos financieros
de la empresa, lo que nos permitirá desarrollar mejores procesos de toma de
decisiones. Llegados a este punto conviene presentar a un instrumento importante
que se utiliza en la teoría de las finanzas: los modelos.
Los modelos
Un modelo no es más que una descripción simplificada de la realidad. Se suele
emplear para propósitos de predicción y control, y nos permite mejorar nuestra
comprensión de las características del comportamiento de la realidad estudiada
de una forma más efectiva que si se la observara directamente. Es decir, el diseñador de un modelo tiene la esperanza de que al simplificar el grado de realismo
aumente la utilidad del mismo, por ello el mejor modelo es el más útil (aunque
sus predicciones no sean tan exactas como otros modelos más complejos pero
menos útiles).
Muchos de los modelos utilizados en finanzas son modelos matemáticos.
La primera ventaja de utilizar este tipo de modelos es su precisión en la especificación
de las relaciones entre las variables, lo que no quiere decir que cada modelo
represente la realidad a la perfección, sino que no habrá ninguna duda sobre
las relaciones mostradas en el modelo.
Es muy común entre los alumnos de las clases de finanzas el preguntar si
este o aquel modelo funciona, entendiendo por “funcionar” que proporciona unos
resultados exactos. Evidentemente, esto último, es totalmente imposible. Primero,
porque los modelos simplifican la realidad utilizando sólo las variables más
importantes pero dejando de lado una gran cantidad de variables secundarias, de
menor importancia para la comprensión de un fenómeno, pero que hacen que el
resultado previsto por el modelo no coincida con el real. Y segundo, porque cuando se analiza un activo financiero se está prediciendo de alguna manera el
futuro y que sepamos, por mucho que algunos se empeñen, la predicción del
futuro sigue siendo algo bastante imperfecto.
Los modelos de la empresa
A) El modelo del presupuesto de capital
Es una visión "pura" e idealizada de la compañía que proporciona una serie de variables
con sus interrelaciones y que es un buen punto de partida para analizar las decisiones financieras empresariales.
El objetivo principal según este modelo es la maximización del valor de la
empresa para sus accionistas. En un mundo "perfecto" (sin conflictos direcciónaccionistas)
este objetivo es el teóricamente correcto y, precisamente por ello,
este modelo es el mejor punto de partida para analizar las decisiones financieras.
En conclusión, según el modelo del presupuesto de capital, que se basa en que
los mercados son eficientes, el objetivo principal de la empresa es la maximización
del valor de la empresa para sus propietarios.
B) El modelo contable
En la medida que el modelo del presupuesto de capital no esté equivocado deberá
ser aplicado. Por ello el modelo contable es, en cierta manera, una consecuencia
del anterior debido a que es una forma de aplicación del mismo. El modelo
contable representa el resultado de las decisiones de inversión y financiación de
la empresa, sin importar si eran o no acordes a los mejores intereses de los propietarios
de la empresa. Ese resultado se muestra en el balance de la compañía,
las inversiones figuran en el activo y las financiaciones en el pasivo.
C) El modelo contractual
Este modelo es una versión más realista y perfeccionada del modelo del presupuesto
de capital porque reconoce que éste es imperfecto. Para ello contempla las
relaciones entre la empresa y sus componentes como contratos, que pueden ser
implícitos y explícitos. Los contratos explícitos de la empresa son, por ejemplo,
los que ha contraído con los obligacionistas, los proveedores, las garantías dadas
a los clientes, a los empleados, etcétera. Los contratos implícitos incluyen el que
los empleados sean honestos y den su máximo esfuerzo a la compañía; o, por
ejemplo, el que los directivos estén de acuerdo en actuar en el mejor interés de
los accionistas, lo que no siempre ocurre.
Además, en las empresas existen muchos tipos de contratos contingentes,
es decir, que su cumplimiento depende del valor de un activo o de un suceso determinado.
Así, por ejemplo, las bonificaciones de los empleados si consiguen un
resultado determinado, el mes de vacaciones pagadas si han trabajado once meses,
el derecho a participar del fondo de pensiones de la empresa si han trabajado
en la misma un mínimo de años, etcétera.

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